¿CÓMO EVITAR SU USO EXCESIVO?
A veces los padres recurren al uso de las tecnologías por conveniencia: Porque quieren que los niños estén entretenidos mientras terminar de hacer la cena o hablar por teléfono, en reuniones familiares o sociales, etc.
Este uso erróneo provoca que las TIC pierdan su poder como refuerzo positivo ante acciones o conductas positivas que pretendemos reforzar, y termine siendo "moneda de cambio" y con el tiempo se puedan volver en contra de los propios padres.
Para no caer en estos errores, es necesario tener en cuenta estos 5 consejos:
1. Los padres deben ser un modelo de uso responsable:
Para dar ejemplo es necesario que los padres también dejen o rebajen considerablemente el uso de las TIC. Hay que establecer límites el tiempo y usarlo para otras actividades.
2. Designar un "tiempo" para conectar con él
Dependiendo del caso, el niño puede haber comenzado la adicción por tener ansiedad social. Así que una de las nuevas reglas es diferenciar cuándo se le permite y cuándo no se le permite el uso de estos dispositivos. Se deberá sustituir por un poco de tiempo para compartir con ellos.
3. Explorar alternativas junto a él
Permítele que cree una lista de las cosas que le gusta hacer. Esta no puede incluir nada de tecnología. Aplicad las ideas durante el "tiempo designado para conectar con él" cada vez que sea posible.
4. Hacer la transición poco a poco
Alguien que es adicto a las TIC necesitará desconectar progresivamente. Si se le elimina bruscamente, alimentaremos la ansiedad infantil en vez de mejorarla. Si tiene problemas de rendimiento y aprendizaje como consecuencia, no se le debe desafiar con actividades muy difíciles ni muy fáciles, porque se empeorará el estado de ánimo.
5. Buscar ayuda profesional si es necesaria
Si la situación se ha vuelto incontrolable, no hay buena comunicación paterno-filial y la ansiedad es muy alta, lo mejor es buscar un profesional en psicología infantil que ayude a averiguar cuál es la raíz del problema y cómo se puede resolver.
¿Cómo se produce la adicción?
Según los expertos, Internet al igual que las apuestas en juegos de azar refuerzan la gratificación inmediata. Las distintas aplicaciones, ya sea navegar en Internet, visitar chatrooms, message boards, visitar las redes sociales como Facebook, los videojuegos o enviar correos electrónicos y mensajes de texto refuerzan estructuras impredecibles y variables del placer. Por ello su capacidad adictiva.
Al igual que en otro tipos de adicciones el uso de las tecnologías activan áreas del cerebro asociadas con el placer, conocidas como “centros de recompensa”, en el cerebro se activan los neurotransmisores, tales como la dopamina; con el tiempo, los receptores cerebrales se pueden afectar lo cual produce una mayor necesidad de estimulación para recibir el placer, podemos decir que entonces la adicción real es a las substancias liberadas por el cerebro.
Es importante por lo tanto que los padres analicen cuales son las fuentes de recompensa de sus hijos y logren un control adecuado de los estímulos a los que se ven expuestos sus hijos.
Un estudio publicado en 2009 y producto de un convenio entre la Universidad de Burgos y la Fundación Candeal, recalca la importancia de fomentar factores de protección en los niños que incluyen entre otros el uso racional del tiempo libre, el consumo inteligente de las tecnologías y el control paterno.
El estudio concluye que “la importancia de trabajar los factores de protección radica en las estrategias y recursos que los jóvenes adquieren para “manejar” su propia vida de forma adecuada”.
Aquellos jóvenes que presentan dificultades en cuanto al uso de las TIC necesitan ser acompañados en su organización personal, reflexionar sobre las necesidades reales y las creadas, fomentar la creatividad y aprender a valorar las cosas en su justa medida.
La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría advierte razones por las que los niños menores de 12 años, NO deben usar aparatos electrónicos.
Los bebés de 0 a 2 años no deben tener ningún contacto con esta tecnología, de 3 a 5 años restringirlos a una hora por día, y de 6 a 18 años a 2 horas por día.
Se ha comprobado que “los niños y jóvenes usan 4-5 veces más estos aparatos que la cantidad recomendada, con consecuencias graves para su salud y su vida.
Nadie desconoce que los dispositivos portátiles que incluyen teléfonos celulares, tabletas y juegos electrónicos son una forma efectiva de entretener a los niños cuando los padres no se ocupan de ellos.
Entre 0 y 2 años, el cerebro se triplica en tamaño en el niño, y continúa en un estado de rápido desarrollo hasta los 21 años de edad.
El desarrollo temprano del cerebro, está determinado por estímulos ambientales, y la estimulación causada por la exposición excesiva a los aparatos tecnológicos está asociada con el déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y disminución de la capacidad de autorregularse.
La tecnología restringe el movimiento de los niños, lo que resulta en retraso en el desarrollo físico, que afecta la alfabetización y el rendimiento en el aprendizaje. Favorece la depresión infantil, ansiedad, trastornos de vinculación, autismo, trastorno bipolar, psicosis, VIOLENCIA FÍSICA Y SEXUAL
Los niños a quienes se permiten dispositivos en sus dormitorios tienen 30 % más de incidencia de la obesidad.
Está comprobado que el 60 % de los padres no supervisa el uso de la tecnología de sus hijos, y al 75 % de los niños se les permite la tecnología en sus habitaciones. El 75 % de los niños de 9 y 10 años reportan problemas de sueño y esto afecta directamente el rendimiento escolar.
El uso de la tecnología en los niños, disminuye la concentración y la memoria, debido a la poda de pistas neuronales de la corteza frontal cerebral. Y es altamente adictiva, por lo que restringe la comunicación con los padres.
En 2011, la Organización Mundial de la Salud clasificó los teléfonos celulares y otros dispositivos inalámbricos como un riesgo de categoría 2B posible carcinógeno, debido a la emisión de radiación.
En síntesis, los expertos en pediatría, luego de varios análisis científicos coinciden que es necesario y urgente que los padres reduzcan el uso de la tecnología en manos de sus hijos para no afectar su desarrollo psicomotriz e intelectual.

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